Padre Luis Amigó

Fundador

Luis Amigó y Ferrer es uno de los instrumentos que el Señor ha utilizado para continuar expresando en nuestro tiempo su solicitud misericordiosa por los más pobres y alejados. Un hombre que se fió de Dios y le dejó el protagonismo sobre su vida.

Nació en España en 1854. Atento a los clamores y necesidades de su tiempo, especialmente al problema de tantos jóvenes en conflicto con su familia y la sociedad, supo ofrecer, a partir de su fe, una respuesta valiente. Fundó dos Congegaciones Religiosas. Murió en 1.934. Está en proceso de beatificación para que sea reconocida por la Iglesia su santidad.

En el contexto de una vida sencilla, el Señor fue realizando progresivamente en él su designio amoroso, fue preparándolo para transmitirnos un nuevo carisma:

 

Niñez

Nació en 1.854 en Valencia, España, en el seno de una familia que fue el primer agente de su formación cristiana. Nos cuenta en su autobiografía numerosos detalles en los que percibe la Providencia de Dios para con él. Desde pequeño sintió la llamada a la vida consagrada y el sacerdocio y a eso enfoca toda su actividad.

 

Compromiso Cristiano

Siendo todavía adolescente se siente llamado, unido a distintos grupos eclesiales, a expresar el compromiso que brota de su fe respondiendo al sufrimiento de tanta gente, enfermos de un hospital que visitaba, los niños de la huerta a los que catequizaba y los presos que animaba y confortaba.

 

Búsqueda Vocacional

Aún estando tan comprometido, él mismo nos dice que no cesaba en su interior una llamada a entregarse más por entero al Señor. No veía, sin embargo, cómo realizar este proyecto por las dificultades que experimentaba: al morir sus padres quedó encargado de cuidar de sus hermanas, no podía abandonarlas ahora. Por otra parte, no había religiosos en España, habían sido expulsados, debería ir a Francia para ser religioso. Se mantuvo atento a la actuación de Dios, puso en él toda su confianza y, poco a poco, Él fue abriéndole caminos.

 

Espiritualidad Franciscana

Al fin pudo realizar su sueño de ser religioso, ingresando en la Orden Capuchina. El Señor le llevó a asumir esta espiritualidad que le fue configurando con Cristo pobre, en su renuncia y donación, para restaurar misericordiosamente desde Él nuestro mundo.

 

Atento a los Signos de los Tiempos

Ya de sacerdote, comienza a ejercer su ministerio nuevamente en una cárcel. Le impresiona el que los presos adolescentes estén junto a delincuentes mayores y experimentados. Siente la intervención del Señor en un niño recién nacido que es abandonado a la puerta de su convento, será su primer bautizo. A la vez, trabaja con grupos de laicos, la Tercera Orden Seglar Franciscana, y en ellos ve el deseo de tantos jóvenes de entregarse por entero al Señor.

 

Fundación de dos Congregaciones

Los hechos anteriores le llevaron a fundar dos congregaciones, las Terciarias y Terciarios Capuchinos o Amigonianos a los que comunicó el impulso que sentía del Espíritu, el Carisma Amigoniano, para perpetuar la atención misericordiosa que él inició con los pobres y alejados. No faltan las dificultades que sabe leer en clave de fe y viendo en ellas la actuación del Señor que le va guiando según la “lógica” de su Reino.

 

Obispo

Aceptó posteriormente ser obispo como un servicio a la Iglesia. Estuvo en las diócesis de Solsona y Segorbe – España. En este ministerio continuó cercano a la gente, especialmente los más necesitados.

Pasó de esta vida al Padre en 1.934 y está actualmente en proceso de beatificación. Ha sido reconocido como Venerable por la Iglesia. Luis Amigó sigue vivo entre nosotros como invitación permanente a fiarse de Dios y ser mensajero de su misericordia entre los jóvenes marginados.

 

¿Quién se siente llamado hoy a aceptar su reto y recrear su mismo proyecto?…

 

Más información en:
URL www.luisamigo.info/historia

URL www.amigonianos.org/index.php/p-fundador/luis-amigo-ferrer